martes, 9 de septiembre de 2008

Diferencias y semejanzas entre la investigación y la evaluación educativa

Sesión 4, Actividad 4, Estudio Independiente


¿Cuál artículo corresponde a una investigación?
El artículo: “Percepción sobre las tecnologías de la información y la comunicación en los docentes de una universidad mexicana: el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara.” De López de la Madrid, M.C. et al.

¿Y cuál a una evaluación?
El artículo: “Relación entre las variables autoconcepto y creatividad en una muestra de alumnos de educación infantil.” De Franco Justo, C. eta al.

a) ¿Cuál es el objetivo principal en cada uno de los estudios?

En la investigación:
“(…) definir cuál ha sido la percepción y el cambio de los docentes en el proceso de implementación de las tecnologías de la información en el Centro Universitario del Sur, de la Universidad de Guadalajara (México).” (p. 2)

En la evaluación:
“(…) demostrar la factibilidad de estimular y mejorar el autoconcepto en una muestra de alumnos de la educación infantil, a través de un programa psicoeducativo dirigido a la estimulación creativa de estos niños.”


b) ¿En qué reside su diferencia fundamental?

La metodología es diferente en ambos estudios, en la investigación se busca rescatar la subjetividad de los sujetos, sin inducir respuestas, mientras que la investigación experimental monta un dispositivo para inducir respuestas a través de un programa que controla las variables, con el fin de evaluar resultados concretos y esperados. El estudio exploratorio de la investigación no sabe que resultados esperar.


c) ¿Cuáles son las finalidades y condicionantes de cada estudio?

Investigación:
Aquí se busca identificar como perciben los docentes a las TIC, en este sentido el estudio esta condicionado a su uso bajo sus condiciones.

Evaluación:
Busca evaluar los resultados de un programa, bajo un esquema de control de variables (conductores en el aula, evaluadores, etc.)


d) ¿Podría reconstruir la pregunta de investigación en el estudio que no la tiene? (ubique la pregunta en la columna correspondiente)


¿Puede un programa psicoeducativo estimular el autoconcepto y la creatividad en los niños en edad escolar?


e) ¿Cómo se evidencia la complejidad en cada uno de los estudios?


Un estudio exploratorio implica elaborar categorías de análisis lo cual tiene mayor complejidad, pues se corre el riesgo de no hacer una interpretación objetiva del hecho investigado.

Un estudio experimental, como el de este caso también tiene su grado de complejidad al momento de definir las variables a controlar para no inducir el error.


f) Cuál es la importancia que se da al contexto en cada estudio?

En el estudio exploratorio el contexto es muy amplio, pues el hecho a estudiar se inscribe en un acontecimiento cultural y económico como es la introducción de las TIC en la vida cotidiana.


En el estudio experimental el contexto es muy limitado pues sólo se limita enunciar las edades de la muestra, sin mayores datos.


g) ¿Cuál es la importancia que tienen las hipótesis en cada estudio?


El estudio exploratorio no establece hipótesis, sólo define las preguntas centrales con las que rescató las percepciones de los sujetos investigados.
El estudio para evaluar la eficacia del programa platea una hipótesis general y una específica, lo cual me parece correcto pues la hipótesis general es la que orienta las características del programa, que al elaborarlo debe ser congruente con la hipótesis general, pero a su vez, el programa corresponde a una hipótesis específica que condiciona el éxito de la hipótesis general.


h) ¿Cuáles son las semejanzas y diferencias en el método empleado para cada estudio?


Semejanzas: ambos establecen un marco teórico. metodológico, el análisis de resultados y la inferencia.


Diferencias: En la investigación se plantea un estudio exploratorio y en la evaluación un estudio experimental.


i) ¿Reconoce algunas técnicas de recopilación de la información en cada estudio? ¿Cuáles?


- Revisión documental
- La entrevista
- Definición de una muestra estratificada, no probabilística.
- Intervención directa para aplicar un programa-
- Aplicación e interpretación de test psicoeducativos


j) ¿Reconoce algunas de las técnicas de análisis de los resultados? ¿Cuáles?


Tabulación de respuestas por categorías de análisis y su interpretación
Análisis comparativo
Análisis de covarianza
Análisis de varianzas


k) ¿Se pueden identificar los destinatarios en cada uno de los estudios? ¿Son diferentes?

Investigación:
Comunidad académica del Centro Universitario del Sur.

Evaluación:
Docentes que trabajan con niños en edad escolar


l) ¿Se pueden inferir los efectos educativos o sociales que tendrán los resultados de cada estudio?

Investigación:
Podrá probablemente influir en el desarrollo de programas de capacitación de docentes universitarios.

Evaluación:
Podrá probablemente influir en la generalización de este programa una vez demostrada su eficacia.


m) ¿Cuáles son los conocimientos y habilidades que deben tener los agentes (investigadores o evaluadores) para conducir los estudios que han sido analizados?


Dominio de teorías y metodologías de investigación.
Conocimiento de la problemática a abordar.
Habilidad para comunicarse con sus entrevistados
Dominio de teorías y metodologías de investigación.
Conocimiento de la problemática a abordar.
Habilidad para comunicarse con los niños


n) ¿Los estudios permiten inferir un trabajo interdisciplinario?


El estudio exploratorio lo pudieron haber realizado pedagogos o bien comunicólogos; pero también sociólogos o psicólogos.
En una evaluación como la que se propone pueden intervenir psicopedagogos, o solamente pedagogos o psicólogos generales o educativos.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Ensayo 1


INSTITUTO LATINOAMERICANO DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA

CENTRO DE ESTUDIOS EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS

MAESTRIA EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS

MÓDULO DE INVESTIGACIÓN

Alumno: Felipe de Jesús Echeveste Zavala

Tutor: Raúl Porras Rivera

Grupo 3
Sede: Centro de Educación Continua a Distancia 2


28 de agosto de 2008


La formación del espíritu científico
y humanista en el siglo XXI







“El espíritu científico debe formarse reformándose”
Gastón Bachelard

Estamos en el octavo año de un nuevo siglo y de un nuevo milenio y somos testigos del vértigo social que hoy más que nunca nos hace sentir la complejidad y la incertidumbre de un mundo que no sabemos a ciencia cierta cuál será su destino a partir de la dinámica social que ha engendrado. Nos debatimos entre diversos paradigmas científicos y dilemas humanos. El mundo moderno para unos y postmoderno para otros se nos proyecta como caos, en donde los contrastes son evidentes: pobreza y riqueza, desarrollo tecnológico y deterioro ambiental, democracia y miedo a la libertad, tecnocracia contra humanismo, etc. son sólo algunos de las tantas contradicciones que permean nuestra existencia. Con este preámbulo queremos señalar el contexto de nuestras preocupaciones al escribir esta reflexión, con la cual pretendemos referirnos al problema de la formación para aprender a pensar, que es el problema de la comprensión del mundo.


Los obstáculos de la compresión


Las lecturas de Rojas Soriano (1992) sobre “La formación de investigadores educativos” y la de Edgar Morín (1999) en torno a “Los siete saberes para la educación del futuro” movilizan mis referentes y me conducen a un solo eje de reflexión, en el cual considero convergen las problemáticas que abordan, a saber: la formación del espíritu científico y humano. Rojas Soriano se refiere en su breve artículo a la deshonestidad intelectual y el plagio académico en el que incurren muchos estudiantes e investigadores y nos comenta algunos ejemplos; por su lado Morín aborda el problema de la comprensión, a la que clasifica en dos: “comprensión intelectual u objetiva y la comprensión humana intersubjetiva.” (Morín: s/n de pág.) La primera tiene que ver con la descripción y explicación del mundo, la segunda además de trascender a la primera porque le es insuficiente para la comprensión humana, “incluye necesariamente un proceso de empatía, de identificación y de proyección. Siempre intersubjetiva, la comprensión necesita apertura, simpatía, generosidad.” (ibid, s/n de pág.)


De las dos lecturas es la de Morín la que nos hace una aportación más profunda sobre la comprensión. Creo que vale la pena re significar desde nuestros referentes esta parte en la que analiza los obstáculos, que clasifica en internos y externos, para la comprensión intelectual u objetiva. En síntesis nos menciona como obstáculos externos a la comprensión: el “ruido” que genera el malentendido, “la polisemia de una noción que enunciada en un sentido, se entiende en otro”, la ignorancia de los ritos y costumbres del otro que puede llevarnos al error de la descalificación, la incomprensión de los valores imperativos expandidos en el seno de otra cultura, la imposibilidad para comprender las ideas o argumentos de otra visión del mundo y finalmente la imposibilidad de comprender una estructura mental a otra.


Junto a estos se encuentran los obstáculos internos como el egocentrismo, el etnocentrismo, el sociocentrismo, “cuya característica es considerarse el centro del mundo” como individuo, como raza y como sociedad, “y considerar como secundario, insignificante u hostil todo lo extraño o ajeno.” (ibídem, s/n de pág.)


Todo esto impide asumir, según Morín, desde un enfoque antropoético, la complejidad de nuestra era y el logro de la humanidad desde nuestra conciencia personal y nuestro destino planetario.
Estos elementos aportados por Morín me hacen recordar a autores como Gastón Bachelard (1984), el cual abordó el tema en términos de “obstáculos epistemológicos”, y señala a la experiencia básica, el conocimiento general, el obstáculo verbal, el conocimiento unitario y pragmático, el obstáculo sustancialista y animista, así como el obstáculo cuantitativo, como obstáculos para acceder al conocimiento científico. No pretendo desarrollar aquí cada uno de los obstáculos referidos por este autor, solo quiero dejar el referente por considerarlo importante y como reconocimiento de la reflexión epistemológica que se da desde tiempo atrás en torno al progreso del conocimiento objetivo y del camino pedregoso que transita la ciencia en su desarrollo.


Lo que abría que preguntarse, una vez reconocidos los obstáculos que surgen para alcanzar la comprensión científica y humana, es sobre cuáles son las causas de los obstáculos que surgen en este camino. ¿Qué impide pensar con objetividad y sensibilidad humana? ¿Por qué resulta tan difícil? ¿Qué tiene que ver en esto la familia, el entorno y la cultura? ¿Qué hace la escuela para enseñarnos, como dice Morín a “pensar bien”? Creo que con este ensayo apenas alcanzamos a plantear algunas preguntas, más que dar respuestas. No obstante vemos algunas respuestas, aunque indudablemente pueden ser más.


La escuela no ha educado en el pensamiento creativo.


Desde diversos ámbitos sociales y posturas teóricas se ha cuestionado hace varias décadas (Freire , Francisco Gutiérrez, Ponce, etc. en los 70´s, Giroux, Apple, etc. en los 80´s) el papel reproductor y memorístico de la escuela tradicional, las consecuencias han sido funestas para las sociedades. Las amplias masas de diversas naciones crecieron en medio de grandes deficiencias cognitivas y culturales. La escuela se condujo como diría Freire bajo una concepción bancaria de la educación, donde los alumnos son vistos como simples depositarios de información que después obligaban y siguen obligando a “vomitar” en sesiones de exámenes memorísticos.


Las consecuencias están claras, nos convirtieron en reproductores de información y no en creadores de conocimiento. Hoy que las fuerzas del mercado capitalista se empantanan, y que las masas son incompetentes para resolver problemas elementales, se empuja hacia un nuevo paradigma educativo, que no termina de constituirse, y nos desarrollan el discurso de las “competencias”, para no dejar duda de la relación orgánica del concepto con las necesidades del capital. El ser competente o competitivo forma parte del discurso hegemónico, pues esta ligado a la fórmula histórica de la evolución del capitalismo: la competencia entre las empresas, que ha sido la base de la carrera por ganar mercados. El progreso capitalista ha deshumanizado a las sociedades y ha creado los inmensos contrastes que vivimos. Antes de hablar de competencias hablábamos de destrezas y habilidades, que junto con el carácter, la voluntad, las convicciones y los sentimientos formaban parte de la actitud y de la aptitud. El concepto es en si mismo pragmático y no constituye aún una teoría; no obstante se nos ha impuesto y hecho repetir acríticamente.


La escuela no ha educado para el ejercicio de la democracia, ni la ciudadanía crítica.


Por lo menos en nuestro país no acabamos de tener escuelas autoritarias y castrantes en muchos sentidos del desarrollo humano. En México las clases dirigentes (léase empresarios, políticos, clero, cúpulas de las fuerzas armadas, caciques sindicales, etc.) han temido a la organización popular y a la participación de los trabajadores y ciudadanos en general. Por eso han desarrollado una democracia limitada y han impuesto todo tipo de controles para su sometimiento político y económico. Por lo mismo escuelas, industrias y negocios han sido verticales en su trato y comunicación con sus miembros. La ciudadanía de las mayorías se limita, cuando se ejerce, a ciertos procesos electorales, lo demás son movimientos sociales independientes, que como grupos contestatarios enarbolan un proyecto de nación por el que luchan, aunque aún suelen ser una minoría.


Por otro lado las políticas clientelares de diversos gobiernos, partidos políticos y sindicatos crearon una cultura de discrecionalidad en donde sólo se apoya y reconoce a aquellas personas que se disciplinan ideológicamente y se someten a sus condiciones. Desde esta práctica se crearon relaciones de arbitrariedad como cadenas de favores, complicidades y temores, más propios de grupos mafiosos o delincuenciales que de relaciones políticas y/o laborales apegadas a derecho. Esta cultura pesa en la escuela en donde también se reproduce, limitando objetivamente una educación en valores cívicos para la participación política comprometida.


El contexto social y cultural no ha contribuido a la educación de las generaciones.


La corrupción por décadas en la vida pública y privada, los escándalos políticos reiterados, el debilitamiento de las instituciones del estado, la violencia criminal, la violencia simbólica de los medios de comunicación (fuente sustancial de divulgación de prejuicios raciales), la violencia intrafamiliar, los crecientes fanatismos, las crisis económicas con sus secuelas de desempleo y pobreza, sumado a la falta de financiamiento a la educación pública, entre otras tantas causas, no ha permitido arraigar a los estudiantes a la escuela, ni educar para una sociedad incluyente, participativa, crítica, plural y tolerante.


La escuela ha sido parcial e ingenua como divulgadora de una sola versión de ciencia.
La versión de ciencia con la que se han formado muchas generaciones en nuestro país, ha sido con el enfoque positivista. La ausencia casi total de formación epistemológica de los maestros en México los convirtió en victimas del enfoque utilitarista y pragmático de la ciencia. Sin más se formaron y han formado en una postura ingenua de la ciencia que además sólo ha servido para generar prejuicios en torno a ella. La formación científica, sobre todo en el ciclo de la educación básica no ha rebasado el nivel de espectacularidad y como tal es enseñada, como un espectáculo, por lo que no se llega a comprender su lógica de construcción, ni su grado de desarrollo, ni sus contradicciones. Es enseñada como algo estático.


El escepticismo y la falta de confianza en el Estado dificultan la tarea educativa.


Educar a una población llena de escepticismo que no comprende el sentido de ir a la escuela frente a un panorama tan desolador, es demasiado complicado. Las generaciones de jóvenes del siglo XXI padecen la falta de oportunidades para su desarrollo, sufren la ausencia de espacios de recreación, no tienen garantizado el empleo, la seguridad social se vuelve contra ellos, entonces ¿qué hacer? Esto desgasta emocional y físicamente con más rapidez a aquellos educadores comprometidos. Por muy profesionales que sean no tienen todas las respuestas para enfrentar la agresividad juvenil producto del sentimiento de vacío existencial en que viven.

Las políticas certificadoras de conocimiento han creado las condiciones para el plagio y la corrupción académica.


Certificar es sinónimo de legalizar, refrendar, legitimar. ¿Qué puede importar así la objetividad?, cuando lo que interesa es mostrar ante la autoridad que somos capaces de responder a sus expectativas de conocimiento que debemos dominar. Qué le importa inclusive a un maestro la objetividad o la comprensión humana cuando tiene que adivinar las respuestas de un examen, por ejemplo, el de carrera magisterial para los docentes de educación básica en nuestro país, pensando únicamente en la promoción que le redituará mayores incentivos económicos. La corrupción académica ha sido una realidad lamentable en nuestro país con la venta de exámenes previamente a su realización, entre estudiantes, profesores e investigadores.
La débil política de seguimiento a los docentes en el aula también es fuente de corrupción académica, pues tenemos una enorme cantidad de versiones sobre las formas caprichosas de conducirse desde el nivel básico hasta el superior, pero además en muchos casos su falta de dominio de los contenidos de la materia de estudio. En la UNAM, por ejemplo, hemos podido atestiguar como se les contrata para un determinado curso y terminan dando otro en perjuicio de la formación profesional de sus estudiantes, o como por ejemplo tienen que impartir la materia de corrientes psicológicas contemporáneas y sólo dan psicoanálisis, negándose a la pluralidad del conocimiento.

La cultura neurótica de los trabajos finales de fin de cursos no permite la comprensión objetiva.


Llegan los finales de cursos y todos los maestros por inercia dejan “trabajos finales” como un rito que se repite año con año, y someten a los estudiantes a una presión neurótica enfermiza. ¿Qué saber pueden asimilar bajo esta presión desquiciante? No tenemos la menor duda de que en estos días desarrollan estrategias heurísticas de sobrevivencia, para pasar la materia, pues ¿qué aprendizaje creativo puede derivar de esto? ¿Con qué rigor científico y pasión humana se puede aprender bajo estas condiciones?


El no tener tiempo para elaborar un producto cultural lleno de autenticidad u objetividad genera irremediablemente el plagio de ideas. La falta de tiempo para investigar y poder comparar, interpretar, inferir, etc. los conduce irremediablemente a dejar a un lado la ética, con tal de cumplir y no reprobar.


Las posibilidades educativas de la escuela del siglo XXI.


¿Qué puede hacer la escuela frente a este panorama tan complejo y lleno de incertidumbre que se le presenta? ¿Qué posibilidades tiene de educarnos para “pensar bien”, en un ambiente de democracia, de humanismo y por lo tanto de confort emocional, y físico? ¿Qué posibilidades tenemos de desarrollar una escuela sin prejuicios, tolerante e incluyente, con ambientes escolares sanos, con relaciones humanas de colaboración y solidaridad entre pares? ¿Qué posibilidades tenemos de arraigar a nuestros niños y jóvenes a la escuela y que no la abandonen? ¿Cómo alcanzar el éxito educativo y que nuestros alumnos sientan la emoción de aprender?


En resumen, no cuestionamos nada a los autores que provocaron esta reflexión porque desde la generalidad del discurso estamos de acuerdo, no obstante los prácticos de la educación estamos obligados a ser realistas y no quedarnos en el deber ser. Desde nuestra postura crítica y ética nos obligamos a responder sobre la cotidianidad estas interrogantes. En diferentes épocas diversos teóricos de la educación han tratado de dar respuestas a estas y otras preguntas que son angustiantes; en este sentido han planteado desde pedagogías de la esperanza (Freire) hasta teorías de la resistencia (Giroux); han planteado la necesidad de construir una escuela que coadyuve a la construcción de un mundo mejor, una escuela alternativa a la escuela tradicional.


Creemos que a pesar de todo hemos avanzado, que en la escuela poco a poco se vienen gestando cambios importantes ya sea por la presión institucional y social o por propia iniciativa de las comunidades escolares. Vemos con gusto que cada vez, por lo menos en el ámbito de escuelas que nos movemos, que son las telesecundarias del Valle de México, hay más atrevidos que están experimentando nuevas formas de trabajo, nuevas estrategias con los alumnos y nuevas actitudes. Reconocemos mejor disposición al trabajo colaborativo y para generar un ambiente escolar más gratificante para todos, lo cual nos fortalece en la convicción de que nada está perdido y que podemos seguir adelante.

REFERENCIAS
• Bachelard, G. (1984). La formación del espíritu científico. Contribución a un psicoanálisis del conocimiento. México, Ed. Siglo XXI.
• Morín, E. (1999) “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, Correo de la UNESCO.
• Rojas, S. R. (1992). Formación de investigadores educativos. México, Ed. Plaza y Valdés.


domingo, 2 de marzo de 2008

Problemas de formación en el uso crítico de las tecnologías de la educación

INSTITUTO LATINOAMERICANO DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA

CENTRO DE ESTUDIOS EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS



MAESTRIA EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS
MÓDULO PROPEDÉUTICO

ENSAYO
PROBLEMAS DE LA FORMACIÓN EN EL USO CRÍTICO
DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA EDUCACIÓN





Alumno: Felipe de Jesús Echeveste Zavala
Grupo 7


1 de marzo de 2008
PROBLEMAS DE LA FORMACIÓN EN EL USO CRÍTICO
DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA EDUCACIÓN

Felipe de Jesús Echeveste Zavala


INTRODUCCIÓN
A principios de los años ochenta aún no se percibía la magnitud de la revolución tecnológica que hoy estamos viviendo, en ese tiempo conocimos las primeras computadoras, todas ellas muy voluminosas. Lejos estamos de aquellos días en los que teníamos que teclear datos para ejecutar un comando. Los que trabajábamos en las telesecundaria del Valle de México tuvimos acceso a esas primeras computadoras, que nos dotó el gobierno federal de ese tiempo, con las cuales se anunciaba la nueva era de la informática y que se buscaba sirvieran a la enseñanza. Para ello se creó el aula didáctica. Toda esta tecnología, actualmente obsoleta, quedó muy pronto olvidada, pues muy poco se comprendió su utilidad educativa.

Hoy vivimos una especie de fiebre por estas tecnologías, la era de los microchips y la spintrónica que está en puerta reflejan que todo esto llegó para quedarse y que de alguna forma tenemos que estar al tanto sino queremos una ruptura generacional mayúscula, pues como lo observa Papert, los niños que nacen en esta era tienen una tendencia natural hacia los videojuegos y agregamos nosotros inclusive mucho antes de llegar a la escuela. Sin duda están naciendo prácticamente en una sociedad virtual.

La necesidad que tienen los estudiosos del tema de tratar de comprender sus tendencias y de proponer las mejores formas de asimilarnos a las exigencias del presente ha devenido en todo tipo de posturas, por eso nos asomamos a visiones entusiastas, otras muy escépticas y otras tantas más criticas. En nuestro caso, motivados por la lectura del texto de Papert (1995)[1] elaboramos este ensayo, el cual tiene el propósito de analizar, a manera de apuntes críticos, algunos problemas epistemológicos que se generan con la aplicación de los ordenadores a la educación.

1. EL USO DE LAS TECNOLOGÍAS INFORMATICAS APLICADAS A LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XXI

1.1 EL contexto de la globalización
Cualquier reflexión sobre las TIC que carezca del referente de la realidad económica, política y social que vivimos indudablemente es parcial. No podemos ser objetivos si no reconocemos las circunstancias históricas concretas que están condicionando nuestro desarrollo como sociedades. El capitalismo mundial nos viene imponiendo sus condiciones. Ellos tienen necesidad de vender sus productos y de masificarlos. La competencia y la conquista de mercados vienen imponiendo los ritmos de la investigación y de la producción tecnológica. Esto no puede dejarse de lado, pues de lo contrario nos estaremos convirtiendo en cómplices y victimas. Desde luego que no pretendo en este breve ensayo profundizar en este tema que es de tal envergadura que terminaría ahogándome; no obstante lo dejo como una nota inicial.

1.2 Las políticas de acceso a la información y los nuevos polos de desigualdad social

Otro problema que habremos de enfrentar es el de las políticas de acceso a la información, pues no todos tienen acceso protagónico a los medios de información modernos, y se convierten en audiencias pasivas y victimas de la desinformación de los monopolios radiotelevisivos.
Por otra parte, en los hechos el desarrollo tecnológico ha creado nuevos polos de desigualdad, que como ya varios investigadores han apuntado, se está creando una nueva masa de analfabetos, que son aquellos que no pueden o no quieren acceder a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

2. LOS NUEVOS PARADIGMAS DE LA EDUCACIÓN
Hablar de paradigmas en la educación es hablar, retomando la definición de Kuhn, de los modelos de explicación teórica de una realidad. Se supone que los modelos educativos corresponden a esta categoría, pues su puesta en práctica se fundamenta en un determinado paradigma, a través del cual se define al sujeto de la educación y el cómo formarlo. El uso didáctico de las TIC se proyecta como un nuevo paradigma social y pedagógico. Creemos que es desde aquí donde debemos pensar las mejores formas de utilización de las nuevas herramientas puestas al servicio de la enseñanza, pues es la reflexión filosófica y epistemológica la que nos dará una mejor racionalidad para su practica razonable en el aula.

2.1 Del cognocitivismo al paradigma de la educación virtual
Apenas si los maestros en México estamos asimilando las tesis del cognocitivismo y del constructivismo y ya tenemos frente a nosotros un reto todavía mayúsculo a saber: introducirnos en el mundo del ciber espacio y utilizarlo adecuadamente en la enseñanza y el aprendizaje. Todavía no nos asimilamos como mediadores y facilitadores del aprendizaje y ahora se nos exige que hagamos un uso pedagógico de las TIC.
Creemos que estamos frente a lo que Bachelard llamaría, una serie de obstáculos epistemológicos que tenemos la obligación ética de dilucidar para no incurrir en posturas ingenuas que nos alejen de lo esencial del hecho educativo, que es el de formar nuevos ciudadanos en un espíritu crítico. También debemos reconocer que aún estamos muy lejos de que esto se constituya como un paradigma científico y pedagógico. Lo que tenemos enfrente son una diversidad de opiniones, pero pocos estudios serios sobre el efecto que provoca la utilización de las tecnologías informáticas en los sujetos de la educación. Hay discursos de un enorme pragmatismo que nos dicen háganlo, y nos lanza argumentos maravillosos, que a decir verdad en muchos sentidos nos resultan irrefutables; no obstante apenas estamos experimentando.
La pedagogía, como ciencia de la educación, todavía no desarrolla explicaciones suficientes, de tal forma que nos permitan ver la racionalidad científica, a la que deberíamos atener nuestra práctica docente con el uso didáctico de las TIC. Los cursos a los que hoy acudimos sobre el uso pedagógico de las TIC, no tienen suficiente soporte teórico y vemos peligroso que muchas de las propuestas no rebasan el sentido de la espectacularidad.
En su tiempo Bachelard cuestionaba ciertas prácticas de la enseñanza que sustituían las razones objetivas por las demostraciones espectaculares y pintorescas que se limitaban a generar asombro ante un público complaciente, que con gusto puede llegar a ver varias veces el mismo espectáculo pero sin cuestionar nada ni menos aprender el sentido de la ciencia y la verdad. “Una ciencia –nos dice- que acepta las imágenes es, más que cualquier otra, victima de las metáforas. Por eso el espíritu científico debe incesantemente luchar en contra de las imágenes, en contra de las analogías, en contra de las metáforas.” (Bachelard 1984: p. 45) Y más adelante reitera: “En resumen, en la enseñanza elemental las experiencias vivas, con exceso de imágenes, son centros de falso interés.” (Bachelard, p47) Aunque su reflexión en este sentido se refiere a la enseñanza de la ciencia en el laboratorio de su tiempo, su reflexión epistemológica no pierde vigencia, pues son cuestionamientos que debemos tomar en cuenta. La experiencia que tenemos es precisamente esta, vivimos una saturación tan fuerte de imágenes y sonido vía las TIC que bien valdría la pena valorar su viabilidad para la enseñanza desde estas aportaciones teóricas.

2.2 De Freinet a Microsoft. Nuevos problemas, viejos argumentos.
Freinet es uno de los creadores de la escuela activa francesa. Concibió un modelo didáctico para hacer de los alumnos el centro de la enseñanza. Se trataba de que los educandos escribieran sus propios textos y que los publicaran una vez reproducidos en su imprenta través de su textos. De esta manera los niños se veían motivados hacia el estudio.
Muchos de los argumentos que externó en su tiempo Freinet para justificar su propuesta didáctica hoy se parecen mucho a los aparentemente nuevos argumentos para justificar en el siglo XXI el uso de las TIC. Un ejemplo. Freinet decía en su tiempo:
”Toda nuestra pedagogía se basa en el material y las técnicas…Son estos medios los que modifican el ambiente de vuestra clase. De vuestro propio comportamiento; y son ellos los que hacen posible ese espíritu de liberación y de formación que es la razón de ser de nuestras innovaciones.
Porque ni qué decir tiene que ese material y esas técnicas han de ser empleados con una determinada finalidad, que es precisamente la que nosotros hemos definido: formar al individuo rico en posibilidades, pero con un cierto espíritu.
Del mismo modo que la energía nuclear puede ser empleada en la fabricación de mortíferos artefactos bélicos o en bien de la humanidad.
De todas formas, y dadas las especiales características del material con el que vamos a trabajar, para evitar pasos en falso os aconsejamos mucha prudencia en los cambios que hay que efectuar.” (Costa, 1974: pp. 64-65)

Más adelante, en 1972, Mialaret, defensor de Freinet, coincidía con él al señalar:
“Las nuevas técnicas poseen una eficacia muy grande, mucho mayor que las tradicionales lecciones magistrales. Sin embargo, si se introdujeran en un contexto escolar que no revisara la práctica pedagógica, tales técnicas podrían dar lugar, por lo contrario, a que acentuara el dogmatismo de los educadores y la pasividad de los alumnos.” (Costa, p. 65)
Y hoy en pleno siglo XXI nos encontramos con lo que hemos llamado ”aparentes nuevos argumentos” por su parecido con los esgrimidos más de 50 años atrás. Papert, convoca a desarrollar las máquinas de enseñanza desde el capitulo I de su libro, así sin más ni más, refiriéndose a un contexto histórico tan general que muy poco nos permite debatir en este sentido con él. Es una lastima que no hayamos leído todo el libro para situar mejor nuestros comentarios, por eso reconocemos que están limitados. Su propuesta nos parece fuera de contexto, pues si de algo estamos ciertos es que ninguna máquina podrá sustituir la labor humanista que un maestro comprometido logra con sus pupilos. Sentimos que hay buen ánimo en su discurso, pero que deja de lado circunstancias concretas de las sociedades y de las repercusiones biológicas, psicológicas, culturales, políticas, etc. que implica la utilización de los ordenadores modernos.
Buscando en Google encontramos un texto de Alberto de la Mora, en el cual hace una pregunta y una argumentación que nos parece interesante, pregunta: “¿Cuándo se debe empezar a usar la tecnología?, de una manera mas adecuada y directa: ya; la respuesta: ayer, es tardía. Consideremos lo que nuestra generación ha perdido por no usar este recurso a tiempo…” (de la Mora, p. 2)
Argumentos como estos para justificar el uso de las TIC nos preocupan, porque nos parecen superficiales. Pues imaginemos hasta donde llegaríamos si nos pusiéramos a pensar que desde 1940 llegó a México con los exiliados españoles el Prof. Patricio Redondo para fundar en San Andrés Tuxtla, Veracruz, lo que sería la primera escuela experimental Freinet y que maravillado con la imprenta escolar llevó su uso pedagógico a niveles tales que hoy sigue siendo una escuela de calidad. Pero, ha sido una escuelita perdida en una pequeña comunidad de nuestro país y ¿qué pasó?, ¿acaso podemos decir que hemos perdido tanto porque la inmensa mayoría de las escuelas del país jamás se dieron por enteradas de la existencia de la imprenta escolar? Creemos que el debate no puede ir por aquí, que debe darse más en términos pedagógicos y epistemológicos.

A MANERA DE CONCLUSION
Con estas breves notas he querido dejar de manifiesto que si bien reconozco las bondades de las nuevas TIC y que tengo la plena disposición a aprender su manejo y a experimentar sus posibilidades didácticas, no puedo dejar de preocuparme por pensar acerca de todas las repercusiones que puedan tener en el desarrollo humano y su entorno social. Tengo la convicción de que los instrumentos, y esos son las TIC, no son la parte decisiva en la enseñanza. “Los instrumentos, nos dice Costa Jou, (amigo y compañero de la aventura educativa de Patricio Redondo), amplían considerablemente la capacidad de los sentidos, su poder y su eficacia…Sin embargo, el instrumento por sí mismo no es lo decisivo para realizar una tarea…Lo decisivo lo constituyen siempre los principios que inspiran la conducta cuando se apoyan en una organización para llevarlos a cabo y en los métodos más adecuados para la eficiente realización de una tarea.” (Costa: p. 9)


BIBLIOGRAFÍA.

- Bachelard, Gaston. La formación del espíritu científico. Contribución a un psicoanálisis del conocimiento científico. Siglo XXI, México 1984.
- Costa Jou, Ramón. Patricio Redondo y la técnica Freinet. SepSetentas. México 1974.
- Mora Galvéz, Alberto de la. “¿Tecnologías de la educación?”. En Rev. Electrónica La Tarea. Revista de Educación y Cultura de la Sección 47 del SNTE. www.latarea.com.mx/arti/articu12/delamo12htm
- Papert, S. La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Paidós. Barcelona 1995.
[1] Papert, S (1995). La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona: Paidos.

sábado, 1 de marzo de 2008